terça-feira, 17 de janeiro de 2017

No apagar das luzes, Obama entrega a oposição cubana à tirania castrista.

Barack Obama, esse medíocre presidente retórico e politicamente correto, só tem criado problemas para seu sucessor, Donald Trump. Que o novo presidente restabeleça a política norte-americana para os cubanos, implantada há cinco décadas e rompida pelo caneludo pseudo-liberal. Essa política sempre garantiu asilo aos fugitivos da ditadura. Artigo de David Bier, analista de políticas migratórias do Instituto Cato:


Barack Obama está abandonando la política estadounidense de cinco décadas que garantiza refugio a los cubanos que solicitan asilo en EE.UU. El cambio llega en un momento en que más cubanos habrán llegado a la frontera de EE.UU. que en cualquier otro momento desde 1980, y es una victoria importante para quienes se oponen al régimen cubano y a la inmigración, ambos se oponen a la inmigración cubana a EE.UU. Pero este cambio repentino es una mala política que perjudicará los esfuerzos de asegurar la frontera y ayudará al régimen más hostil a los derechos humanos en el hemisferio occidental.

En 1966, el Congreso aprobó la Ley de Ajuste Cubano (CAA, por sus siglas en inglés) que otorga la residencia legal y permanente a cualquier cubano que haya residido en EE.UU. por lo menos durante dos años (luego se redujo a un año). Cada una de las ocho últimas administraciones ha interpretado la ley de tal forma que esta permite que casi todos los cubanos que llegan a la frontera de estadounidense soliciten “libertad condicional” —un estatus jurídico discrecional que les permite entrar y esperar un año para recibir una “green card” para poder quedarse de manera permanente.

Este sistema le ha servido a EE.UU. extraordinariamente bien. Debido a que los cubanos que entran ilegalmente no pueden solicitar una green card, la seguridad en la frontera mejora porque nunca intentan escabullirse de la policía fronteriza. En su lugar, simplemente se ponen en línea y se entregan en el punto de entrada. Muestran sus pasaportes cubanos, les chequean sus antecedentes y luego son admitidos. EE.UU. tiene muy pocos inmigrantes ilegales provenientes de Cuba precisamente porque todos los inmigrantes cubanos que llegan al país se encuentran en libertad condicional y se ajustan a la residencia legal permanente.

EE.UU. —y específicamente Miami— se ha beneficiado enormemente en términos económicos y culturales gracias a la presencia de inmigrantes cubanos. Después del Éxodo de Mariel, que trajo cerca de 125.000 refugiados a Florida, la población de Miami ha crecido mucho más rápido que en otras ciudades. A pesar de llegar en condiciones miserables, los cubano-americanos han alcanzado hoy el ingreso medio de todos los hispanos y actualmente tienen la tasa más alta de propiedad de viviendas. La Fundación Kauffman ranqueó a Miami dentro de las dos primeras ciudades en todo el país en cuanto a emprendimientos en 2016, esto es el resultado en parte de su gran población de inmigrantes. Miami tiene también el mejor ranking en el estado en lo que respecta a la movilidad ascendente. 

Más importante aún, la política de inmigración estadounidense ha permitido a 10% de todos los cubanos escapar del régimen más tiránico en el hemisferio. Esta política es un ataque directo a un régimen que abusa de su propio pueblo, y por esta razón el régimen la ha condenado en repetidas ocasiones. Obama dijo que EE.UU. tratará ahora a “inmigrantes cubanos de la misma forma que trata a inmigrantes de otros países”. Pero Cuba no es como todos los demás países. Es la única dictadura en el hemisferio de EE.UU. Como escribí en el Miami Herald el año pasado:

"El principio básico de que las personas no deben ser tratadas de forma diferente en base a su origen nacional es válido, pero los cubanos no reciben tratamiento especial por su procedencia sino debido a la forma en que son tratados en su lugar de procedencia. Los cubanos no son tratados de forma única porque son cubanos, sino porque, de acuerdo a Freedom House, Cuba es el único país “no libre” en el Hemisferio Occidental.

"El sistema comunista no tiene un proceso electoral, la disensión política es considerada un delito, la corrupción es rampante, la prensa independiente está prohibida, y todo tipo de actividad cotidiana está regulada, incluso la movilidad interna.Cuba ocupa el lugar No. 12 entre los países menos libres del mundo. Es menos libre que Irán y que Sudán del Sur. Incluso la China comunista recibió una mejor puntuación. Ningún otro país de las Américas se le acerca. En el 2015, el gobierno pseudo socialista de Venezuela se mantenía en el lugar No. 50, clasificado como “parcialmente libre”. Haití y Honduras aparecían en el lugar 57 y 62, respetivamente. Esta es la razón por la cual a los cubanos se les distingue de esta manera.

"El Congreso declaró en 1996 que la ley terminaría cuando “un gobierno democráticamente electo esté en el poder en Cuba”. Mientras Cuba siga siendo un país no libre, EE.UU. continuará dando la bienvenida a los cubanos. En vez de derogar este principio, el Congreso debería expandirlo a cualquier país en nuestra parte del mundo que no sea libre".

Sin embargo, la realidad es que Obama no puede poner fin a CAA, que garantiza la residencia permanente luego de un año a cualquier cubano que entró a EE.UU. de manera legal. Debido a que el sistema de asilo normal está tan atrasado, este cambio podría resultar en que los cubanos completen la solicitud de asilo bajo el sistema normal, como lo hacen los centroamericanos, y luego esperen un año antes de solicitar la residencia permanente bajo la CAA, como siempre lo han hecho. En última instancia, esto podría diluir el impacto del cambio de política.

De todas formas, el sistema de asilo actual, que desde ya está muy atrasado, se recargará más como resultado de esto. En un momento en que un número récord de centroamericanos que solicitan asilo están llegando a la frontera, EE.UU. arrojará a los refugiados cubanos junto con el resto, empeorando aun más este sistema disfuncional. También aumentará la inmigración ilegal ya que los cubanos sabrán que ya no se les puede garantizar la admisión, y aquellos que crean que sus solicitudes de asilo serán rechazadas buscarán medios ilegales de entrada.

Algunas personas afirman que la única razón por la que muchos inmigrantes están llegando ahora es que temen que el gobierno haga exactamente lo que se acaba de hacer cambiando la ley. Pero el hecho es que el aumento de las llegadas de cubanos en los últimos años comenzó antes de que Obama anunciara cualquier cambio respecto a la política cubana. Sus verdaderas causas son: 1) el incesante ataque a los derechos humanos de los cubanos por parte del régimen y 2) su decisión de terminar con las restricciones a viajes al extranjero, lo que ha llevado a muchos cubanos oprimidos a aprovechar la oportunidad para salir.

A pesar del mensaje esperanzador de Obama luego de la muerte de Fidel Castro, el gobierno cubano continúa con sus políticas opresivas. Cerca de 10.000 personas fueron arrestadas arbitrariamente en 2016 solamente y hubo un aumento particularmente grande en los arrestos después de la muerte de Castro, lo que demuestra que su muerte significa poco.

Donald Trump, cuya declaración condenando al dictador cubano después de su muerte tenía más claridad moral que cualquier declaración que el presidente electo haya hecho alguna vez, debería revertir inmediatamente esta política al asumir su cargo. EE.UU. debe honrar su compromiso de permanecer abierto mientras el proceso electoral en Cuba permanezca cerrado al pueblo cubano.

Boulos, o violento arruaceiro, está preso. Daqui a pouco, um juiz bondoso o liberta.

O barbudo Boulos, desrespeitando ordem judicial.
O líder do MTST, Guilherme Boulos, já deveria ter sido preso há muito tempo. Agora vamos ver quanto tempo esse arruaceiro fica atrás das grades. Até a tirana búlgara, chutada do poder, andou se manifestando em favor do predador:


O líder do Movimento dos Trabalhadores Sem Teto (MTST), Guilherme Boulos, detido pela Polícia Militar na manhã desta terça-feira, 17, disse que sua prisão foi "evidentemente política". Boulos foi detido por desobediência civil e incitação à violência após reintegração de posse em um terreno particular em São Mateus, na zona leste de São Paulo.

Segundo o MTST, ao menos 700 famílias moravam no local, conhecido como Ocupação Colonial em São Mateus. No 49º Distrito Policial (São Mateus), para onde foi encaminhado, Boulos conversou com a imprensa enquanto aguardava ser chamado. "Não há nenhum motivo razoável. Eu fui lá negociar para evitar que houvesse a reintegração. Foi uma prisão evidentemente política", afirmou o líder do movimento.

"Alegaram incitação à violência e descumprimento de ordem judicial, que é descabido. Fui negociar com o oficial de Justiça. Ele estava presente para oficiar que o Ministério Público havia pedido a suspensão da reintegração ontem (segunda-feira, 16) e o juiz ainda não tinha julgado. E (fui falar) que seria razoável eles esperarem o resultado antes de reintegrar as pessoas. Foi o que eu disse para eles", disse Boulos. "Se isso é incitação à violência, então eu incuti a violência."

'Nível sociocultural'. O major Rogério Calderari, que esteve à frente da ação, disse que o líder do MTST "usa seu nível sociocultural para ganhar pessoas e incentivá-las a arremessar coisas contra a polícia". O major afirmou que o grupo de policiais foi recebido a "pedradas". "Feriram a perna de um dos nossos policias que estava de escudo balístico."

"Ele (Boulos) tem um nível sociocultural muito melhor que as pessoas que estavam ali. E ele usa seu nível sociocultural para ganhar pessoas, incentivá-las a arremessar coisas comtra a polícia e morteiros. Morteiro é uma coisa grave. Já morreu gente com isso. Ele está colocando em risco a vida de pessoas", afirmou o major.

Segundo ele, a reintegração foi pedida há seis meses.

Bombas. Imagens da Rede Globo mostram que a Polícia Militar usou bombas de gás para avançar sobre os sem-teto.

A Secretaria da Segurança Pública (SSP), em nota, afirmou que "após tentativa de negociação dos oficiais com as famílias, não houve acordo". O governo disse ainda que os moradores tentaram resistir "hostilizando os PMs, arremessando pedras, tijolos e rojões". "O grupo ainda montou três barricadas com fogo."

A pasta confirmou o uso de bombas de efeito moral, spray de pimenta e jato d'água pela Tropa de Choque. 

Em nota na página oficial do MTST, militantes dizem que prisão é "absurda". "Não aceitaremos calados que além de massacrarem o povo da Ocupação Colonial, jogando-os nas ruas, ainda querem prender quem tentou o tempo todo e de forma pacífica ajudá-los", publicou o grupo.

Na página do líder, militantes pedem que Boulos seja solto. (Estadão).

A latinoamericanização da Lava-Jato

Álvaro Vargas Llosa escreve sobre as ramificações da Operação Lava-Jato na América Latina, obra do nefasto lulopetismo, que engendrou o maior escândalo de corrupção da história brasileira (e, provavelmente, mundial). Passou da hora de abrir a caixa-preta do BNDES, braço de Lula e sequazes junto a tiranias africanas e latino-americanas:


Hasta el acuerdo de reparación que firmó la constructora brasileña Odebrecht con las autoridades de Estados Unidos, Suiza y Brasil, el caso Lava Jato no tenía ramificaciones continentales para el gran público. Las tenía para una minoría de políticos, periodistas, fiscales, procuradores o jueces, pero todo sucedía en un ámbito acotado. Era el problema de Brasil, no de América Latina.

No tenía mucho sentido que esto fuera así, pues la información era abundante. El esquema de colusión entre el Estado (o la política) brasileño y muchas de las grandes empresas de ese país abarcaba también a muchos otros lugares y los montos eran cuantiosos. Se sabía, por ejemplo, que BNDES, el brazo armado de la obra pública o concesionada del “lulapetismo”, había financiado por lo menos 14 mil millones de dólares de inversiones (mejor dicho: gastos) en infraestructura en América Latina y Africa mediante un total de por lo menos 1.381 créditos otorgados a más de un centenar de empresas. Se sabía también que, dentro y fuera de Brasil, un puñado de compañías o conglomerados -Odebrecht, Andrade Gutièrrez, Camargo Correa, Queiroz Galvao y OAS- habían concentrado buena parte de esa financiación, que muchos de los contratos habían sido opacos o habían entrañado sobrecostos, y que muchas de las obras nunca habían sido concluidas (es el caso, por ejemplo, de buena parte de las contratadas en Venezuela).

Pero el imaginario latinoamericano asociaba todos estos nombres sólo con el escándalo interno cuyo nudo era Petrobras, a la que estas y otras empresas habían prestado servicios a partir de un monumental esquema de sobornos y pagos de favores que abarcaba a la clase política, a la empresa pública y a intereses privados de gran magnitud. En efecto, la dimensión interna de Lava Jato era enorme: se estima que el costo para Petrobras y los contribuyentes brasileños ronda los 13 mil millones de dólares. Para no hablar de los efectos más duraderos, como la pérdida del grado de inversión y la condición de empresa de energía más endeudada del mundo que ahora ostenta Petrobras. Pero tuvo que saberse, gracias a información llegadas desde Estados Unidos, que Odebrecht (y Braskem, su subsidiaria petroquímica) había confesado haber pagado 788 millones de dólares en sobornos para adjudicarse obras en un total de 12 países, 10 latinoamericanos y dos africanos, para que Lava Jato se “latinoamericanizara” del todo.

Si excluimos a Brasil, que nueve Estados latinoamericanos hayan sido nombrados de forma directa y específica por los delatores premiados de Odebrecht en su confesión ha supuesto un salto cualitativo en el caso que tiene entre fascinado y espeluznado a Brasil desde 2014. A partir de ahora, el problema de Brasil es el de todos. El de todos: el de los países nombrados y el de los que no lo han sido. En este último caso, por razones de “expectativa” tanto como de vecindad inmediata: en cualquier momento pueden surgir, desde otra de las empresas o conglomerados relacionados con Lava Jato, nuevas delaciones/confesiones.

Como era de esperar, en buena parte de América Latina los políticos han bramado, los fiscales han hecho anuncios estruendosos, los jueces han dado un golpe en la mesa y los medios de comunicación han empezado a hacer conjeturas acerca de los nombres de los funcionarios que, según la información dada por Odebrecht, recibieron los sobornos. Una información, dicho sea de paso, que está camuflada por las autoridades de los países que firmaron con Odebrecht el acuerdo mediante el uso de seudónimos y documentos reservados.

Carece de sentido, mientras no se haga pública la información exacta, entrar en el juego de la especulación. Se sabe, por ejemplo, que Odebrecht afirma haber pagado cerca de 100 millones de dólares en sobornos en Venezuela, algo más de 90 millones en República Dominicana, unos 35 millones en Argentina, 29 millones en el Perú y un suculento etcétera. Se sabe los períodos en que esos pagos -siempre según la compañía- fueron hechos. Pero no se sabe todavía a ciencia cierta cuáles obras y qué funcionarios son los que la constructora brasileña ha señalado como parte de esta práctica corrupta.

Ya habrá ocasión de saber todo eso. Por ahora, conviene centrarse en otros aspectos del caso Odebrecht, la dimensión latinoamericana de Lava Jato.

Lo primero: ¿Por qué ningún país latinoamericano fuera de Brasil llevó las investigaciones a un punto que permitiera extraer información determinante de manos de Odebrecht y otras empresas brasileñas relacionadas con la corrupción de la obra pública? Una de las razones por las cuales Lava Jato quedó confinado en Brasil para el gran público latinoamericano es precisamente ese: la ausencia de “casos” locales (quiero decir: casos judiciales de gran envergadura y profundidad). Si el sistema jurisdiccional de los Estados Unidos, gracias a la ley de Prácticas Corruptas Extranjeras, no hubiese jugado el papel que jugó, seguiríamos viendo Lava Jato como un asunto brasileño.

Podrá alegarse -y con algo de razón- que Brasil no otorgó a los distintos países toda la información que, en base a acuerdos de cooperación judicial o simplemente la iniciativa de fiscales o procuradores latinoamericanos, le fue solicitada. En parte fue así porque los brasileños estaban negociando, a escala nacional e internacional, los acuerdos que han ido luego conociéndose y en parte porque sus propias investigaciones no estaban (ni están) concluidas. Pero nada impedía a los sistemas jurisdiccionales latinoamericanos apretar lícitamente las tuercas de las empresas sospechosas para obtener confesiones, por ejemplo. No lo hicieron.

La insuficiencia, mediocridad y debilidad de nuestros propios aparatos de denuncia y castigo, tanto en el ámbito parlamentario como en el jurisdiccional, ha sido puesta, una vez más, al descubierto, y de qué humillante manera.

Una segunda conclusión a la que puede llegarse tiene que ver con la (nueva) desmitificación del populismo de izquierda, tanto en su vertiente democrática como en la dictatorial. El “lulapetismo”, sistema del que Lula da Silva y Dilma Rousseff fueron adalides, privilegió el uso de fondos públicos para sostener políticamente a gobiernos ideológicamente afines, como ya sabemos. En el esquema que manejaba BNDES, el banco de desarrollo, había una dimensión brasileña, evidentemente, pero también, y muy importante, una dimensión extranjera, sobre todo latinoamericana (Africa era otro foco de atención).

El gobierno de Venezuela fue -con diferencia- el más beneficiado por los créditos políticamente dirigidos de BNDES a compañías brasileñas que, mediante el pago de sobornos, se adjudicaron obras (los créditos en este caso ascendieron a más de tres mil millones de dólares). Otros países gobernados por la izquierda como República Dominicana (versión democrática) y Cuba (versión dictatorial) figuran muy alto en la lista, para no hablar de Argentina, donde Odebrecht, gran beneficiaria de los créditos de ese banco estatal brasileño, fue la principal empresa extranjera contratista del Estado bajo el kirchnerismo.

No, desde luego que no olvido a los gobiernos de centroderecha que también formaron parte de la podredumbre. Pero no son esos gobiernos los que tuvieron buena prensa o aura justiciera: al contrario, todos ellos, por ejemplo los mexicanos o peruanos del período en cuestión, fueron triturados en esa gran molienda ética que organizó el populismo contra todo aquel que no estuviera en la órbita del Alba. Mientras el chavismo hablaba de justicia social y vituperaba el imperialismo, formaba parte de un vasto arreglo de sobornos y pagos de favores con el “lulapetismo”, en contra de los intereses de los ciudadanos de Venezuela. Allí están los aeropuertos, puertos, ductos, plantas hidroeléctricas y otras obras que costaron miles de millones y… ¡nunca se terminaron!

Una tercera reflexión que suscita el caso Odebrecht es que la corrupción, aun si es mayor en gobiernos de cierta tendencia en parte porque el populismo debilita las instituciones y por tanto perjudica la labor fiscalizadora, recorre todo el espectro ideológico y político. Ella abarca lo mismo a gobiernos de izquierda que de derecha, a dictaduras y a democracias. ¿Cómo podría la Alianza del Pacífico acabar de fortalecer su imagen, es decir convertirse en un paradigma del desarrollo en la región por oposición al populismo, si tres de sus cuatro miembros, es decir México, Perú y Colombia, están en la lista de Odebrecht? (habrá que ver, por cierto, si Chile, que no está en esta lista, termina incluido en alguna futura confesión de otra de las empresas de Lava Jato).

En cierta forma, el Perú surgió, desde la caída de la dictadura de Fujimori, como un modelo para otros países latinoamericanos. Su crecimiento económico, la expansión de su clase media y la duración de su democracia le dieron al país un prestigio que no había tenido en muchos años. Pero sabemos, por la información que ha llegado desde Estados Unidos, que durante un período que abarca a tres gobiernos, los de Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala, se produjeron sobornos por 29 millones de dólares para la adjudicación de obras a Odebrecht (cuántos millones más se habrán pagado a otras empresas contratistas, se preguntan muchos peruanos hoy).

Este dato sería grave para la democracia en cualquier caso, peor lo es mucho más si se tiene en cuenta la polarización entre fujimorismo y antifujimorismo que recorre la reciente historia peruana. Todo lo que signifique relativizar la corrupción de los años 90, los de Fujimori, y desmitificar los de la democracia a partir de 2001, hace todavía más difícil prestigiar a ojos de los votantes peruanos las opciones republicanas e institucionales y debilitar las populistas, en este caso de derecha (pero también, por añadidura, las de izquierda).

Algo similar, teniendo en cuenta las diferencias evidentes, sucede en México. Para un Manuel López Obrador es una pera en dulce saber que Pemex, el gigante petrolero estatal, probablemente fue parte de esta trama corrupta en el momento en que se abrieron las puertas al capital privado en 2014, pues Odebrecht fue uno de sus contratistas importantes.

La batalla contra el populismo, aun si el populismo ha sido el mayor jugador del partido de la corrupción, ha sufrido un revés con estas revelaciones. Porque lo que fortalece a las instituciones republicanas no es que sean un poco menos corruptas que los regímenes populistas sino que sepan atajar a tiempo, o castigar pronto, los delitos de colusión entre el Estado y los intereses privados.

Por último: no todo es negro en el horizonte. He sostenido en estos papeles a lo largo de los últimos años que era beneficioso para Brasil pasar por este purgatorio moral, político e institucional. Lo será también para los países latinoamericanos a que, a partir de estas revelaciones, tomen al toro por las astas. Ojalá lo hagan de inmediato e impidan que ese toro se salga por peteneras. (Instituto Independente).

O candidato de 1º de abril


segunda-feira, 16 de janeiro de 2017

O populismo, essa maldição latino-americana.

A América Latina sempre foi quintal do populismo - particularmente o de esquerda -, com seus caudilhos e tiranetes, os últimos deles abraçados ao bolivarianismo e assemelhados, como o lulopetismo. No texto a seguir, o diplomata Paulo Roberto de Almeida esboça uma análise do populismo econômico e da "destruição destrutiva" por este promovida nesse continente quase perdido:


Poucos anos depois que Karl Marx, no primeiro volume de Das Kapital – em 1867, o único que ele publicaria em vida –, tivesse formalizado sua concepção acerca dos poderes destrutivos do capital, como condição para a criação de novas forças produtivas e novas relações de produção, o conservacionista pioneiro e promotor do movimento ambientalista nos Estados Unidos John Muir, discípulo intelectual de Alexander von Humboldt, expunha, em carta ao amigo transcendentalista e poeta Waldo Emerson, sua crença em que mesmo fenômenos naturais aparentemente destrutivos serviam para criar novas formas de vida. Em outro sentido, Lavoisier tinha expresso a mesma ideia algum tempo antes, quando disse que na natureza nada se criava ou se perdia, mas que tudo se transformava. Talvez, nenhum dos três tivesse refletido sobre essa bizarra, ou até mesmo essa inacreditável capacidade que possuem certos seres humanos, ou certos grupos sociais, de destruir instituições criadas pela própria sociedade, sem nada colocar no lugar. Em nenhuma outra região do mundo essa notável bizarrice humana exibiu-se de forma tão exuberante quanto na América Latina, aliás de forma recorrente, o que pode ser um vício, mas também um “pecado original”. (Continua no Instituto Millenium).

O cárcere dos cidadãos honestos

O estado de insegurança permanente que vivemos no Brasil torna encarcerados os cidadãos honestos, cumpridores das leis, que temem sair às ruas, tomadas por criminosos. Texto de Percival Puggina:


Raramente leio páginas policiais. Evito fazê-lo para não acrescentar doses extras de horror a meus próprios calafrios. Vivemos com medo, aferrolhados. Em nossas conversas habituais não faltam relatos de pavor e sangue. São apontamentos nos diários do cárcere, do cárcere em que nos recolhemos, inseguros e acossados. Há um pânico instalado no país e ele não distingue classe social nem cor da pele, campo e cidade. Como consequência, quem de nós, quando um bandido é morto no exercício de suas atividades, não exclama intimamente - "Um a menos!"?

É sobre essa síndrome que escrevo. Ela tem agentes causadores bem determinados. Não encontro pessoas com medo de serem vítimas de grandes crimes novelescos, por vingança, ciúme, herança ou dívida. O que encontro são pessoas com medo da criminalidade hoje considerada trivial, corriqueira, cotidiana. As pessoas temem ser espancadas ou mortas nas calçadas por motivo fútil. Percebêmo-nos sujeitos a isso. Volta e meia alguém, ao nosso redor, foi parar na mala do carro ou experimentou o metal frio do revólver encostado na cabeça. Quem sai vivo de tais enrascadas ajoelha-se gratificado e lava o passeio com lágrimas de ira e júbilo. Um ano depois, os mais extremados rememoram a data, reúnem a família e sopram velinha. Festejam aniversário. São sobreviventes da criminalidade cotidiana.

O que descrevo tem tudo a ver com luta de classes, com pobres e ricos, com oprimidos e opressores. Mas não pelo motivo que lhe indicam certos analistas. É a bolorenta leitura marxista, conflituosa, da realidade social, sem a qual não conseguem pensar, que produz essa inoperância do Estado e suas consequências. É ela que responde pelo abandono do sistema carcerário e pelo desapreço às instituições policiais. É ela que redige a generosa benignidade dos códigos e os favores concedidos por leis penais que desarmam os juízes bons e compõem o arsenal dos maus. É uma leitura da realidade que minimiza aquilo que apavora o cidadão e aterroriza a sociedade. É uma leitura da realidade que legisla e atua na contramão do que todos temos o direito de exigir. Criminaliza a vítima e absolve o réu.

O bandido que nos sobressalta certamente já foi preso. O desmanche para onde vai nosso automóvel roubado durante o assalto já foi fechado várias vezes. Mas alguém no aparelho estatal não fez e não faz o que lhe corresponde. O legislador brasileiro dispõe sobre matéria penal como se vivesse numa realidade suíça. Inúmeros magistrados desvelam-se em zelos para com os bandidos. Elevam desnecessariamente os riscos a que está exposta a sociedade sob sua jurisdição. E não faltam formadores de opinião para pedir penas brandas exatamente para esse tipo de crime cotidiano, covarde e violento, de consequências sempre imprevisíveis. Em tal contexto, conceder indultos generalizados e soltar presos a rodo é uma bofetada oficial nas vítimas.

Progressão automática de regime, na realidade brasileira? Quanta irresponsabilidade! Existe coisa mais escancarada do que o tal semiaberto? Prisão domiciliar? Estão brincando. "Mas faltam presídios!", alegam os protetores dos apenados. A situação dos presídios brasileiros extrai hipérboles do ministro da Justiça. Mas há dez anos o grupo do ministro governa, dá as cartas e joga de mão no país. Quem sabe Sua Excelência espera que os contribuintes, à conta própria, saiam por aí a construir presídios? Lidam irresponsavelmente com coisa seriíssima, senhores! Da rendição do Estado ante a criminalidade sobrevirão a anomia e o caos.

Este meu artigo, infelizmente profético, foi publicado no jornal Zero Hora em 18/11/2012.

Presídios ou escolas? Não, demagogo Darcy Ribeiro: mais presídios e mais escolas.

O antropólogo brizolista Darcy Ribeiro disse uma tremenda bobagem em 1982: ou se constroem escolas, ou faltarão presídios. Ora, mais crianças na escola não significa que haverá menos criminalidade. O número de matriculados em escolas não parou de crescer desde então, mas o nível de insegurança cresceu assustadoramente: o Brasil é, hoje, um dos países mais violentos do mundo. Falta presídio para tanto bandido. A propósito, segue texto de João Luiz Mauad, do Instituto Liberal:


Tem feito grande sucesso nas redes sociais e na mídia esquerdista em geral uma frase (considerada por eles) profética do antropólogo Darcy Ribeiro: “Se os governadores não construírem escolas, em 20 anos faltará dinheiro para construir presídios”. Tal afirmação, feita em 1982, em plena campanha do então candidato Leonel Brizola ao governo do Estado do Rio de Janeiro, resumia a plataforma de governo brizolista, com foco na construção de CIEPs e na escola em tempo integral.

Para os defensores dessa “verdade”, quanto mais crianças e jovens na escola, menores seriam os índices de criminalidade. O problema é que, passados 35 anos, e a despeito do imenso déficit de presídios no país, a realidade teima em não confirmar a teoria. Pelas estatísticas disponíveis, enquanto o número de crianças matriculadas no ensino fundamental e médio não parou de crescer nas últimas décadas, chegando à taxa de 97,5% em 2014, os números da segurança pública vêm se deteriorando ao longo do mesmo período, chegando ao ponto em que se matou mais gente no Brasil entre 2011 e 2015 do que na guerra da Síria.

O Brasil sustenta o triste estigma de ser atualmente o país com maior número absoluto de homicídios do mundo. Proporcionalmente, também ocupa as primeiras posições do ranking. De acordo com parâmetros internacionais, considera-se que um país sofre violência endêmica a partir de uma taxa de 10 homicídios para cada 100 mil habitantes. No Brasil, a média é de 26 por 100 mil. Em alguns estados, o índice chega a alarmantes 60 assassinatos por 100 mil pessoas.

Esses dados demonstram não apenas que não existe relação de causalidade entre as duas variáveis, mas que sequer encontramos uma correlação negativa entre elas. Por óbvio, não se está dizendo aqui que não é imperioso melhorar a educação no país – péssima sob qualquer padrão de avaliação -, mas sim que a construção de escolas não é solução para o problema da criminalidade, nem tampouco da baixa qualidade da nossa educação, como pretendem alguns.

A solução, ou pelo menos a redução desses números terríveis, segundo quem entende do assunto, passa necessariamente pela redução dos índices de impunidade no país, segundo os quais, de cada cem homicídios cometidos, mais de 90 não são sequer investigados, e apenas de 5% a 8% dos assassinos são efetivamente punidos. Por outro lado, devido à crônica falta de vagas nas prisões, cada vez mais criminosos presos em flagrante pela polícia deixam de ser apenados pela justiça.

m seu famoso trabalho, “Crime and Punishment: An Economic Aproach”, devidamente citado pela Real Academia Sueca de Ciências quando lhe concedeu o Prêmio Nobel de Economia, em 1992, Gary Becker demonstrou – contrariamente à abordagem usual de sociólogos e criminologistas – que os bandidos, ou pelo menos a grande maioria deles, são atores racionais, os quais procuram maximizar a utilidade de suas ações, de acordo com cálculos subjetivos de custo-benefício. Em outras palavras, longe de serem agentes irracionais, cujo comportamento não tenderia a seguir padrões sistemáticos, Becker propôs que os criminosos são exatamente como os outros agentes que encontramos na teoria econômica padrão.

A “teoria da escolha racional” pelos criminosos invoca conclusões interessantes. Uma das idéias mais simples, porém mais profundas, da abordagem pioneira de Becker é que o “custo” que um criminoso enfrenta é determinado pelo punição que ele espera enfrentar, representado pela probabilidade de ser apanhado multiplicada pela “desutilidade” subjetiva do castigo que lhe será imposto.

Indigenismo bolivariano: contra a Constituição e a democracia.

Evo e García Linera, um dos "intelectuais" do bolivarianismo.
O falso índio Evo Morales, que ocupa o governo boliviano por três mandatos, tenta agora o quarto - contra a Constituição e o Estado de Direito, essas coisas burguesas, segundo a cartilha do fascismo bolivariano. Artigo de Oscar Ortiz Antelo, publicado no Instituto Cato:


La pretensión del presidente Evo Morales y su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS), de desconocer el resultado del referendo del 21 de febrero de 2016 (21F) y buscar nuevas formas para repostularse en las elecciones nacionales del 2019 es inconstitucional e ilegitima, además de atentar contra las bases fundamentales de la democracia y el Estado de Derecho.

El referendo es un mecanismo constitucional de la democracia directa en el cual todos los ciudadanos tenemos el derecho a participar y decidir; por tanto, es una de las máximas expresiones de la soberanía popular y nadie puede atribuirse el poder de desconocer su resultado, ni siquiera la Asamblea Legislativa o el Tribunal Constitucional Plurinacional. En el referendo del 21F, el pueblo votó y decidió en referendo. Todo intento de interpretación constitucional o legislativa es nulo de pleno derecho.

Coherentemente, el artículo 15 de la Ley Nº 026 del Régimen Electoral define el carácter vinculante de las decisiones adoptadas mediante referendo y señala textualmente que: “tienen vigencia inmediata y obligatoria, y son de carácter vinculante. Las autoridades e instancias competentes son responsables de su oportuna y eficaz aplicación”. El carácter vinculante implica que no se puede repetir la misma consulta, por lo menos en el mismo periodo constitucional, ¿si no cuándo sería aplicado este resultado?

Al mismo tiempo, el artículo 2, inciso k), de la misma ley define al principio democrático de preclusión señalando que: “las etapas y resultados de los procesos electorales, referendos y revocatorias de mandato, no se revisarán ni se repetirán” y en su artículo 190 define que la preclusión de los procesos significa que: “Los procesos electorales, referendos y revocatorias de mandato no pueden ser anulados por ninguna causa ni ante ninguna instancia”.

Esgrimir que el pueblo votó engañado por una mentira es arrogarse la soberanía popular puesto que cada persona votó de manera individual y secreta; por tanto, nadie puede pretender conocer las innumerables combinaciones de factores y circunstancias que determinaron la decisión de cada uno de los millones de ciudadanos que emitieron su voto el pasado 21 de febrero.

Intentar repetir un referendo hasta conseguir el resultado que buscan quienes gobiernan destruye las bases fundamentales de la democracia y es tan ilógico como pretender que se repita una elección hasta que gane el candidato oficialista, o repetir la final de un campeonato deportivo hasta que gane el equipo local. Si, en una democracia no se respetan los resultados del voto simplemente no existe democracia.

El MAS está enredado en sus propias trampas. La pregunta sometida a referendo constitucional aprobatorio en la Ley Nº 757, señalaba en su artículo 4, párrafo segundo que: “Por Disposición Transitoria de la Ley de Reforma Parcial de la Constitución Política del Estado, se considera como primera reelección al periodo 2015-2020 y la segunda reelección el 2020-2025. SI _ NO”. Esta aclaración a la pregunta original, que pretendía dejar fuera de discusión que Evo Morales y Álvaro García pudieran reelegirse para un cuarto periodo, hoy se les vuelve en contra, dado que la decisión del 21F, les niega a ambos la posibilidad de postularse a una nueva reelección de forma continua.

Por último, si el presidente renunciara antes de terminar su mandato esto no implica que tuviera derecho a postularse nuevamente, debido a que el mandato continuaría y sería ejercido por el Vicepresidente, entonces resultaría simplemente una decisión personal de no terminar el mandato para el cual fue electo. No existe ningún acortamiento de mandato.

El único camino que tiene el MAS es buscar otro candidato; cualquier otro camino resultaría una grave ruptura del orden constitucional en Bolivia. No existe ninguna forma o camino constitucional para que Evo Morales se postule a una nueva elección el 2019.

domingo, 15 de janeiro de 2017

Politicamente correto: uma doutrina maléfica e perigosa.

O politicamente correto é uma sobrevivência da patrulha comunista derrubada a partir do muro de Berlim e do desmantelamento da União Soviética. Relativista e negador da verdade, é abraçado pela mentalidade esquerdista prevalecente em vários países ocidentais. É uma praga a ser eliminada. A propósito, segue artigo de Lucas Berlanza, publicado no site do Instituto Liberal:


Prestigiada por sua carreira de sucessos merecidos como atriz, homenageada com uma honraria na cerimônia do Globo de Ouro, Meryl Streep subiu ao palco e preferiu destilar veneno esquerdista ao microfone. Repetiu a mentira Democrata sobre o suposto deboche de Donald Trump a um repórter com deficiência física, um engodo detalhadamente desmentido por Felipe Moura Brasil em sua coluna na Veja.

Não ficou só nisso, como se caluniar alguém dessa forma fosse pouco; “chorou miséria”, lamentando o quanto os afortunados artistas de Hollywood, os estrangeiros e os jornalistas – eles mesmos, os figurões da CNN que trocam carícias e cargos com o Partido Democrata – são as “categorias” mais perseguidas nos EUA na era nazista de Trump. Trump, saliente-se, que ainda nem foi empossado como presidente da República (!). O que é, na verdade, um posicionamento de oposição à imigração ILEGAL – ILEGAL! -, Streep, como os seus amigos Democratas, lê como xenofobia. Ainda sobrou para os lutadores de MMA e jogadores de futebol, menosprezados de maneira gratuita pela diva do cinema.

Dias depois, saltou-nos aos olhos uma notícia sobre um incidente bastante inacreditável em uma universidade britânica. Segundo a notícia, reproduzida na Gazeta do Povo, “estudantes em Londres querem ‘afrontar a instituição branca’. Por isso, exigem que filósofos brancos (…) deixem de constar no currículo de filosofia e devem ser incluídos no programa ‘apenas se necessário’ e estudados ‘de um ponto de vista crítico’” – como se alguém os estivesse forçando a concordar integralmente com Platão, Kant ou Descartes. De acordo com essas AMEBAS chamadas estudantes da Escola de Estudos Orientais e Africanos, esses “filósofos brancos” – como se as grandes questões da filosofia estivessem intrinsecamente atreladas a cores de pele – representam a “colonização” do ensino superior (?), e deveriam ser estudados majoritariamente filósofos africanos e asiáticos. Mentes lúcidas, como o conservador Roger Scruton, criticaram essa estupidez, como não poderia deixar de ser. É de uma idiotice tão grande que tenho dificuldades até de comentar.

Mentiras sobre a conduta pessoal de um adversário político-ideológico que incomoda as próprias certezas e imperativos rocambolescos sobre o mundo; confusão propositada entre se opor a um grupo que infringe a lei e ser hostil a qualquer estrangeiro; jogar no lixo a maior parte da epopeia da filosofia ocidental que forjou a nossa cultura. Todos esses comportamentos lamentáveis estão sob a mesma égide: o politicamente correto.

Esses dois incidentes revelam da maneira mais indiscutível que, sob o pretexto de proteger minorias supostamente vítimas, em determinado contexto social, de perseguições e opressões naturalmente absurdas, a esquerda moderna – quer seja a chamada beautiful people da classe artística e do Partido Democrata americano, quer seja a New Left em qualquer parte do mundo, quer sejam os “coletivos” (de negros, LGBT ou qualquer coisa que o valha) – está disposta a: destruir reputações, transformar o apreço pela lei no ódio ao diferente, inventar e disseminar histórias falsas, explorar qualquer oportunidade (mesmo premiações individuais) para destilar o seu veneno, atentar contra a educação e a continuidade da transmissão das informações que moldaram a nossa cultura.

Em resumo: DESTRUIR todos os nossos valores e TODA A NOSSA CIVILIZAÇÃO. No ponto extremo, é a esse resultado que eles pretendem chegar, se continuarmos a dar ouvidos a eles. Quando um limite dessa monta e uma pretensão apocalíptica a essas proporções começam a mostrar seus sintomas, passa a não ser nem de longe mais possível o comedimento em defesa das verdades e coisas permanentes que nos são caras. O politicamente correto de que estamos falando é um adversário RACISTA, OBSCURANTISTA e DESTRUTIVO e, por isso mesmo, não merece um pingo de respeito.

O desespero dos cupins petistas

Sem o Estado, a militância petista tem uma grande "dúvida existencial", segundo editorial do Estadão: ou fica no palanque com suas hordas ou agarra os cargos que puder. De qualquer forma, o partido continua sendo desastroso para o país, independentemente da decisão que tomar:

Coerente com sua visão estatista do mundo, segundo a qual o governo é o Grande Provedor, inclusive de empregos diretos, ao longo de mais de 10 anos no poder o lulopetismo transformou a administração federal – bem como as estaduais e municipais sob seu comando – em generosa fonte de trabalho para sua devotada militância. Não há números precisos, até porque a ampla e complexa dinâmica das nomeações públicas não favorece a transparência, mas contam-se às dezenas de milhares os cargos e funções na administração pública direta e indireta que foram ocupados por petistas de carteirinha enquanto a bandeira da estrela vermelha tremulou no Palácio do Planalto.

Aí veio o impeachment de Dilma e o início do processo de “despetização” do governo federal. Pouco tempo depois ocorreu o desastre das eleições municipais, que reduziram de 630 para 256 (-60%) as prefeituras petistas. Nove legendas elegeram mais prefeitos do que o PT. Uma verdadeira catástrofe para o partido que transformara a prática habitual do aparelhamento do Estado, em todos os níveis, em método político como nunca antes na história deste País. Segundo o site Contas Abertas, com base em dados fornecidos pelo Ministério do Planejamento, em julho de 2015 o número de cargos de confiança na administração federal direta havia batido um recorde histórico ao superar a casa dos 100 mil, o equivalente a cerca de 16% dos 618 mil cargos providos por concurso, apenas no Poder Executivo. Somem-se a esses 100 mil os petistas comissionados em cargos e funções no Legislativo, no Judiciário e nas administrações petistas nos Estados – Acre, Bahia, Ceará, Minas Gerais e Piauí – e nos municípios, que eram 630 até 31 de dezembro de 2016.

Apeado do poder, o PT enfrenta hoje o problema de manter empregados dezenas de milhares de militantes que não podem mais contar com a mamata dos cargos públicos. Também sobre esse assunto o partido está hoje dividido entre os “ideológicos” – que defendem o “retorno às ruas” para o resgate das antigas bandeiras que pregavam a luta radical e sem tréguas contra as injustiças sociais – e os “pragmáticos” – para os quais a sobrevivência da legenda e a garantia de emprego aos militantes dependem de concessões políticas que garantam um mínimo de acesso às fontes de poder no plano federal.

Não bastasse esse dilema, o PT ainda hesita, nas negociações políticas para a eleição dos novos presidentes do Senado e da Câmara dos Deputados, entre apoiar, discretamente que seja, os chamados “candidatos oficiais” ou manter-se coerente com a postura oposicionista. Apoiar as candidaturas de Eunício Oliveira (PMDB-CE) para o Senado e Rodrigo Maia (DEM-RJ) para a Câmara significaria garantir o acesso à nomeação de dezenas de funcionários comissionados.

A disputa na Câmara parece ser menos problemática para o PT, uma vez que boa parte de sua bancada já havia avalizado a eleição de Rodrigo Maia para cumprir o mandato-tampão decorrente da renúncia de Eduardo Cunha. Cogita-se da possibilidade de os petistas ficarem com a 1.ª Secretaria da Mesa, cargo que controla a nomeação de cerca de 80 funcionários. Mas, se votar em Maia, não terá sido esta a primeira vez que o PT deixará um aliado – neste caso o deputado André Figueiredo (PDT-CE), disposto a manter sua candidatura até o fim – no sereno.

Arranjo semelhante ao que parece estar sendo costurado pelo PT na Câmara pode ser acertado com o senador Eunício Oliveira, que ambiciona suceder a Renan Calheiros. Mas a simples ideia de algo parecido com um acordo com o governo Temer tem sido fortemente repelida pelos dois parlamentares petistas que mais se destacaram na defesa de Dilma Rousseff e não parecem dispostos a colocar em risco os pontos que ganharam com a militância radical: Lindbergh Farias (RJ) e Gleisi Hoffmann (PR).

É essa a grande dúvida existencial do PT: permanecer no palanque ou se garantir com os cargos que puder agarrar.

sábado, 14 de janeiro de 2017

Triste final feliz: Obama e sua claque - chore, Meryl, chore.

Assim que assumiu o governo, Obama foi agraciado com um Prêmio Nobel, o primeiro Nobel pré-datado da história. A despedida do caneludo"pai" do Estado Islâmico já merece o Oscar de melhor comédia do ano. Artigo de Guilherme Fiuza, publicado no jornal O Globo:


Donald Trump ainda não estreou, mas o pranto desesperado de Hollywood em memória de Barack Obama já é o Oscar de melhor comédia. Não se sabe ao certo o que o agente laranja vai aprontar no poder. O que se sabe e se viu foram os lábios trêmulos e a voz embargada de Meryl Streep defendendo um governo marqueteiro, populista e medíocre. Cada um com a sua comoção.

Hollywood acredita em Robin Hood. Ou, mais precisamente: metade quer acreditar, e metade finge que acredita. A Meca do cinema conhece o poder de uma lenda — tudo está bem se acaba bem (com bons personagens e muita emoção). Foi assim que alguns astros hollywoodianos ungiram Hugo Chávez e Nicolás Maduro como heróis dos pobres sul-americanos. O sangue derramado, a liberdade ceifada e a devastação econômica não entraram no filme. Não devem ter cabido no roteiro.

A lenda de Obama começa com um final feliz. Coisa de gênio, sem precedentes. No que pôs os pés na Casa Branca, o presidente foi agraciado com o Nobel da Paz — o primeiro Nobel pré-datado da história. Quem haveria de contestar a escolha, diante do sorriso largo, da elegância e do alto astral do primeiro presidente negro dos EUA, exorcizando a carranca do Bush?

O problema de uma história que começa com final feliz é você ter que assistir ao resto de olhos fechados, para não estragar. Foi o que fez a claque mundial de Barack Obama nos oito anos que faltavam.

Os críticos dizem que foi um governo desastroso. Inocentes — não sabem o que é uma temporada com o Partido dos Trabalhadores. O Partido Democrata fez um governo medíocre, recostado à sombra do mito. E para corresponder à mitologia, aumentou alegremente as taxações e a dívida pública (100%), porque é assim que faz um Robin Hood. A diferença é que na vida real há uma floresta de burocratas no caminho, engordando com o dinheiro dos pobres. Uma Sherwood estatal.

Esse populismo perdulário, de verniz progressista, ancorado num líder identificado com os menos favorecidos — receita conhecida dos brasileiros — costuma ser muito saudável para quem está no poder. O problema é o bolso do eleitor, que não se comove com presidente fanfarrão, canastrão ou chorão. As caras e bocas de Obama devem ter enchido os olhos de Meryl Streep — mas, quando esvaziam o bolso do contribuinte, não tem jeito. A economia americana engasgou com as prendas estatais do presidente bonzinho, e as urnas mandaram a conta.

Só que a lenda está a salvo disso tudo, e a claque não se entrega — como foi visto na histórica cerimônia do Globo de Ouro. O transtorno da elite cultural americana é tal, que os bombardeios de Obama ficam parecendo chuva de pétalas — mesmo quando destroem um hospital. Um cara tão gente boa não pode ser um dos presidentes que mais agiram contra as investigações da imprensa no país — e claro que o megaesquema de espionagem do caso NSA foi sem querer. Barack é do bem.

Dizem que Donald Trump vai provocar uma guerra mundial. É o chilique com efeitos especiais. Mas se isso acontecer, se o planeta virar mesmo um cogumelo, a claque do Obama estará de parabéns. Graças a ela, aos patrulheiros das boas maneiras ideológicas, aos gigolôs da virtude, enfim, a toda essa gente legal que vive de industrializar a piedade, o bufão alaranjado emergiu. Ele é a resposta dos mortais à ditadura dos coitados.

Só um caminhão de demagogia sobre imigrantes, impondo o falso dilema da xenofobia, poderia transformar um muro em protagonista eleitoral na maior democracia do mundo. Xenófobos são sempre retrógrados — a civilização foi feita de migrações. Mas imigrantes e refugiados ganharam passaporte diplomático no mundo da lua dos demagogos, onde sempre cabe mais um.

Demagogia atrai demagogia — em igual intensidade e sentido contrário. Aí veio o troco do agente laranja, e agora Meryl Streep está fingindo que a escolha dos americanos discrimina Hollywood. É de morrer de pena.

É duro ver artistas esplendorosos fazendo papel de tolos com cara de revolucionários. Resta aos fãs fazer como eles: fechar os olhos para não estragar a história. E resta ao mundo parar de mimar os coitados profissionais. Eles custam caro.

Obama se despediu repetindo o “Yes, we can”. Não, companheiro. Não podemos mais viver de slogans espertos e governantes débeis. A paz mundial não avançou um milímetro enquanto o Nobel pré-datado engatinhava em seu gabinete, entre outras gracinhas ensaiadas. A Faixa de Gaza e o Estado Islâmico não têm a menor sensibilidade para as atrações da Disney.

Obama disse que Lula era o cara. A Lava-Jato provou que era mesmo. Cada um com sua lenda. E você com a conta. Mas não fique aí parado. Faça como a Meryl: chore.

sexta-feira, 13 de janeiro de 2017

O velho e novo Brasil: sempre antiliberal e patrimonialista.

Em sua coluna na revista Istoé, Rodrigo Constantino analisa o "capitalismo de compadres" vigente no Brasil - o velho e nefasto patrimonialismo, que impede o desenvolvimento do país, como bem mostrou Antônio Paim. Vale ressaltar que o uso da coisa pública para fins privados se consolidou com a chegada do lulopetismo ao poder, com sua mentalidade estatizante:


Não há nada mais velho no Brasil do que o “capitalismo de compadres”, o patrimonialismo, o uso da coisa pública para fins privados, alimentado pelo centralismo estatal. São males que nos acompanham desde sempre. Revolucionário em nosso País seria o liberalismo, que nunca nos deu o ar de sua graça. A mentalidade estatizante está enraizada, desconfiando de tudo que vem da iniciativa privada e delegando ao governo um papel de salvador da Pátria. Nesse aspecto, o Brasil se parece muito com a França. Esse centralismo, afinal, vem desde o Antigo Regime, e foi fortalecido pelos jacobinos e por Napoleão. Troca-se o inquilino do edifício, mas a alma permanece intacta.

Em sua análise dessa época, Tocqueville mostra como todo o arcabouço do centralismo estatal já estava presente no Antigo Regime, e foi apenas aproveitado pelos revolucionários. Os administradores concentravam absurdo e arbitrário poder. E como as regras eram muitas e rígidas, a saída era o “jeitinho”, uma prática frouxa. Os reformadores miravam em fins diversos, mas seu meio era sempre o mesmo: usar o poder central para colocar em prática seus planos pessoais. O poder do Estado deveria ser quase ilimitado. Se ao menos ele fosse utilizado de forma adequada…

“Ninguém imagina que possa levar a bom termo um assunto importante se o Estado não se imiscuir”, escreve Tocqueville. Mesmo os agricultores achavam que era preciso o governo atuar para “aperfeiçoar” seu setor, tanto por meio de conselhos como de auxílio. Tocqueville continua: “Tendo o governo tomado assim o lugar da Providência, é natural que cada qual o invoque em suas urgências particulares. Por isso encontramos um número imenso de requerimentos que, sempre se fundamentando no interesse público, dizem respeito entretanto apenas a pequenos interesses privados”.

Impossível ler essa passagem e não pensar na coluna do empresário Benjamin Steinbruch na “Folha de S. Paulo”. Nela, o acionista do Grupo Vicunha e da CSN defende uma participação mais ativa do Estado para salvar a indústria brasileira, como se não tivesse sido justamente o excesso de intervenção estatal o maior responsável pela crise. Câmbio manipulado, redução artificial na taxa de juros, seleção de campeões nacionais, estímulos fiscais, tudo aquilo que o PT fez, e gerou apenas desgraça, o empresário deseja rever. Os “progressistas” são tão modernos como os nobres do Antigo Regime francês! Ironicamente, quem também adota visão protecionista parecida é Trump, odiado por nossa esquerda, que parece ter se encantado com a globalização da noite para o dia. Mas sabemos que é pura fachada: essa turma só odeia os novos inquilinos, Trump e Temer, mas adora a alma centralizadora e estatizante de nosso País.

Sexta-feira, 13: xô, lulopetismo!


Geddel era informante de grupo criminoso

Nunca confiei nem confiaria nesse Geddel Vieira Lima, ex-ministro de Temer. Basta olhar para a cara do sujeito numa perspectiva psicológica ou sociológica. Daí jamais virá boa coisa. Fica claro, uma vez mais, que o PMDB foi sempre um aliado fiel do lulopetismo, compartilhando as práticas criminosas do partido que sintonizou o Brasil com o peçonhento populismo cucaracho:


Investigadores da Operação Cui Bono? (a quem beneficia?), deflagrada nesta sexta 13 pela Polícia Federal e o Ministério Público Federal, sustentam que Geddel Vieira Lima, ex-ministro do presidente Michel Temer, era braço-direito do ex-deputado Eduardo Cunha (PMDB-RJ), atualmente preso em Curitiba, em esquema para liberar empréstimos a empresas ‘dispostas a realizar negociações ilícitas’.

No pedido de buscas e apreensões enviado à Justiça Federal, a PF afirma que, valendo-se do cargo de vice-presidente de Pessoa Jurídica da Caixa, o qual exerceu entre 2011 e 2013, ainda no governo Dilma Rousseff, Geddel agia internamente, em ajuste com Cunha, para beneficiar as empresas suspeitas de pagamento de propina.

A ele caberia fornecer informações privilegiadas para ‘outros membros do grupo criminoso’, que incluiria o ex-presidente da Câmara, o também ex-vice-presidente da Caixa Fabio Cleto, que delatou o esquema na Caixa, e o operador do mercado financeiro Lúcio Bolonha Funaro.

Ente as empresas suspeitas de pagar suborno, segundo a Operação Cui Bono? estão BR Vias, Oeste Sul Empreendimentos Imobiliários, Marfrig, J&S Investimentos, Bertin, JBS Comporte Participações, Big Frango e Digibras.

As evidências contra Geddel surgiram em mensagens de um celular apreendido na casa de Cunha na Operação Catilinárias. Elas revelam diálogos entre Cunha e Geddel indicando, por exemplo, que ‘já tinham saído votos favoráveis às operações da Marfrig, de que os valores estavam liberados’.

Após essas conversas, a Marfrig repassou R$ 469,5 mil à Viscaya Holding, de Funaro, que seria um dos captadores de propina para Cunha.

O executivo da Marfrig à época dos fatos, Marcos Antônio Molina dos Santos, que pleiteava a liberação do dinheiro, está sendo investigado.

Marcos Roberto Vasconcelos, ex-vice-presidente de Gestão de Ativos da Caixa, cujo imóvel foi alvo de buscas nesta sexta, tinha “papel importante” na liberação dos créditos pretendidos por Cunha, Geddel, Funaro e Cleto.

Também são alvos da ‘Cui Bono? o servidos da CEF José Henrique Marques da Cruz, citado em algumas mensagens apreendidas pela PF como Henrique da Vigan (Vice-Presidência de Atendimento e Distribuição da Caixa). Esse setor, segundo a PF, exercia função essencial na liberação dos recursos, conforme mensagens trocadas entre Geddel e Cunha. Elas mencionavam as pendências de análise do “Henrique”, suspeito de ter “proximidade ilícita” com o grupo investigado.

O juiz Vallisney de Souza Oliveira, da 10.ª Vara Federal, em Brasília, autorizou acesso a dados telefônicos, telemáticos, bancários e fiscais dos envolvidos, eventualmente apreendidos. Também permitiu buscas na vice-presidência de Tecnologia da Informação da Caixa, com o objetivo de esclarecer melhor como se dava o trâmite dos processos sob suspeita.

A ordem é apreender mídias e comunicações, por canais corporativos, dos envolvidos.

O magistrado sustenta que há ‘fortes indícios de que todas as pessoas relacionadas (na investigação) tiveram participação nos fatos que ensejaram as referidas irregularidades/ilícitos”, escreveu, na decisão que autorizou as medidas.

A operação apura crimes de corrupção, associação ou organização criminosa e lavagem de dinheiro. (Estadão).

Terror nas redações:Trump fura a imprensa obamista no Twitter.

Ricardo Bordin, do blog Por um Brasil sem Populismo, mostra que Donald Trump, fustigado pela "mídia", acaba pautando a imprensa, obrigada a correr atrás do que ele divulga em seu movimentado Perfil no Twitter. Divirtam-se com o texto:


Esta semana ficou marcada na política americana como aquela na qual a mídia mainstream deixou de rodeios e partiu para o ataque abaixo da linha da cintura contra Donald Trump, tal qual animal acuado contra a parede. Alexandre Borges proferiu uma verdadeira aula sobre o tema em seu canal no Youtube, mas eu gostaria de chamar a atenção para um fator pouco aludido nesta peleja sem precedentes, e que, a meu ver, funciona como um potencializador da cólera da imprensa contra o presidente da América: o seu deveras movimentado perfil no Twitter.
Tão logo Trump venceu a eleição e continuou a tuitar, jornalistas já exclamaram que seria inapropriado o chefe da Casa Branca seguir utilizando a ferramenta virtual após ser empossado no cargo. Mas as verdadeiras motivações por trás de tal objeção residem, efetivamente, no despreparo dos veículos de comunicação tradicionais para enfrentar um político armado de um meio de difusão de informação sobre o qual eles não têm (ainda, e não por falta de vontade) nenhum controle ou capacidade de manipulação. Vejamos, pois, as duas principais ameaças que o Twitter de Trump representa aos repórteres da Clinton News Network e demais apaniguadas:
1) Trump costuma “furar” a mídia por meio de seu perfil: A Carrier desistiu de transferir uma de suas instalações para o México e manteve 1000 empregos nos Estados Unidos? Você soube primeiro pelo @realDonaldTrump. A Fiat Chrysler anunciou o investimento de US$1 bilhão em Michigan e Ohio? Notícia exclusiva da rede social do presidente. Trump resolveu passar um pito nos chineses por roubarem um drone americano? Seu Twitter existe para isso mesmo, oras. E por aí vai.
A mídia estava habituada, desde sempre, a ser informada a respeito de toda e qualquer ação governamental, e ela, então, divulgar tudo em primeira mão. Não mais, aparentemente. Trump tira da imprensa uma parcela significativa de sua audiência com este expediente. O procedimento padrão, de transmitir aos jornais e redes de televisão qualquer nova intenção da maior autoridade estatal, bem como suas opiniões e posicionamentos a respeito de eventos ocorridos mundo afora, através de seu assessor de imprensa, para que, somente então, o grande público viesse a tomar conhecimento, parece ter ficado no passado. E perder esta reserva do mercado de mídia é algo extremamente grave para os cofres destas empresas.
Se os programas de governo forem anunciados todos por meio de seu perfil, vai ter muito diretor de redação arrancando os cabelos pela perda do público cativo. Também pudera: os tweets de Trump chegam a contabilizar centenas de milhares de RTs. Pense no alcance disso: é suficiente pra rodar o país inteiro e ainda sobra troco.
Aliás, ele poderia, com base na significativa disseminação de seus posts, extrapolar sua produção na grande rede e não mais pagar pela propaganda oficial do governo. Se sua equipe produzir um belo website, com vídeos e artigos, e usar o twitter para fazê-lo chegar ao povo americano, estará sendo dada publicidade às medidas adotadas pelo presidente sem gastar um centavo. Para que convocar coletivas, se ele pode gravar um pronunciamento e reproduzir online? Ou ainda fazê-lo ao vivo, caso prefira? Para que convocar rede nacional de televisão e rádio, se ele pode convocar seus quase vinte milhões de seguidores a passarem adiante sua mensagem?
Mais eficiência no manejo com o dinheiro do pagador de impostos do que isso é difícil imaginar – mas não surpreende, uma vez que Trump conseguiu a vitória no pleito eleitoral gastando em torno de ¼ do que dispendeu o partido Democrata. Mas essa economia de recursos públicos seria um baque (merecido) na liquidez de muitos grupos poderosos de comunicação daquele país.
2) Trump, como se um bom boxeador fosse, não deixa golpe sem resposta imediata: Não importa se foi Maryl Streep “lacrando” na cerimônia do Globo de Ouro, ou se foi o “bombástico” dossiê divulgado pela Buzznews, ou se números falaciosos a respeito do Obamacare vem à tona, ou se fatos distorcidos são noticiados, a reação de Trump é a mesma: em poucos minutos, o contragolpe vem a galope pelas raias da fibra ótica. 
Nada de notinhas comportadas (e do lar) como Michel Temer gosta de emitir, ou proferir respostas insosas ao estilo jogador de futebol, ou fazer cara de paisagem e ignorar a ofensa. Nada disso. Trump vai na jugular, e usando seu poderoso canhão de bytes. Deixar a mídia fazer lavagem cerebral em seus eleitores? De jeito nenhum.  Trump sempre faz questão de mostrar o outro lado (não enviesado à esquerda) das repetidas difamações contra sua imagem. E para Donald, a melhor defesa é o ataque. Vento que venta lá, venta cá.
A mídia ainda não se deu conta de que o sinal dos tempos já raiou no horizonte, e o seu cartel do broadcast político foi para o brejo junto com o advento da Internet. O “Uber” da imprensa chegou, e não vai ter Paulo Haddad para salvá-la – muito embora, com este papo de fakenews e a tentativa de censura de material produzido por comunicadores independentes, fique claro que eles bem que gostariam de calar estes profissionais. Eles foram a causa de sua derrota em oito de novembro, e eles mesmos continuarão ajudando Trump a desmascarar charlatões até 2020. Avante com 140 caracteres, mister president! Que  João Dória e Marchezan Jr copiem sua ideia descaradamente…