segunda-feira, 21 de novembro de 2016

Problemas para Trump na América Latina: narcotráfico e terrorismo. Ambos têm origem ou apoio nas ditaduras do século XXI.

Nem Trump nem a concorrente derrotada Hilary Clinton deixaram claro qual seria a política para a América Latina. Eleito, o presidente Trump terá que se deparar com duas Américas: a democrática e a ditatorial, do "socialismo do século XXI". Entre os desafios, portanto, está o da democracia na região, cuja defesa "coincide com os ideais e interesses fundamentais dos Estados Unidos". Texto de Carlos Sánchez Berzain, publicado no Diário Las Américas:


En la durísima campaña presidencial de los Estados Unidos, los candidatos expusieron en muy pocas ocasiones y muy parcialmente algunos puntos de vista sobre política exterior con América Latina. Mas allá de las discrepancias y confrontaciones entre republicanos y demócratas, con la elección de Donald Trump estamos en un momento político diferente que impone la necesidad de recordar que al nuevo presidente de los Estados Unidos le esperan dos Américas, la democrática y la dictatorial del socialismo del siglo XXI. Mientras la cortina de humo de lo dicho en la campaña electoral es lo que ahora se ve, el tema de fondo es el futuro de la libertad y la democracia en la región.

En situaciones de decisión y toma de posiciones, los estados actúan en función de sus ideales y de sus intereses nacionales. El equilibrio entre los principios y valores que integran los ideales nacionales con el interés es lo deseable. La historia de los Estados Unidos demuestra que este país ha guidado su política exterior en base a un “interés nacional pragmático y realista”, fundado en “la promoción de la libertad, la defensa de la democracia y de las instituciones republicanas”, a la que agregó la promoción de los derechos humanos.

El socialismo del siglo XXI, que empezó como movimiento bolivariano y proyecto Alba, luego de la muerte de Hugo Chávez, está claramente liderado por la dictadura cubana e integrado por los gobiernos de Nicolás Maduro en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, Evo Morales en Bolivia y Daniel Ortega en Nicaragua. Es un conjunto de regímenes caracterizados por ignorar y avasallar premeditada y deliberadamente el orden constitucional preexistente, al que han suplantado en su beneficio; destrozar y hacer inexistente el “estado de derecho, eliminar la división e independencia de las ramas del poder público, violar los derechos humanos de sus ciudadanos mediante la judicialización de la represión, con presos y exiliados políticos; extinguir la libertad de prensa y de expresión, manipular las elecciones haciendo desaparecer su carácter libre y transparente para convertirlas en instrumento de perpetuación indefinida en el gobierno, impedir la libre organización política y la posibilidad de que la oposición llegue al poder.

Las dictaduras del socialismo del siglo XXI son regímenes que no cumplen ninguno de los elementos esenciales de la democracia, de acuerdo a la Carta Democrática Interamericana, pero sin embargo se presentan y son tolerados como si se tratara de gobiernos iguales a los de la América con democracia, respecto a los que son una amenaza de desestabilización permanente. El poder del dilapidado petróleo venezolano les ha permitido controlar la OEA, formar un bloque de presión en la ONU, paralizar la integración regional y extender una red de corrupción que se empieza a develar a partir de los escándalos de los gobiernos de Lula y Dilma en Brasil (sólo la punta del ovillo que enreda a todos los gobiernos no democráticos incluyendo la Argentina de los Kirchner).

En el escenario marcado Chávez y Castro, en lo que va del siglo XXI, los Estados Unidos tienen lo suyo de parte de estos regímenes auto declarados antiimperialistas: Venezuela, Ecuador y Bolivia han expulsado a los embajadores americanos que han sido repuestos en los dos primeros países; Ecuador ha echado de Manta las bases militares estadounidenses y ha retirado de su país la cooperación americana, el dirigente cocalero Evo Morales ha expulsado de Bolivia a la DEA, a USAID y el mismo controla los cultivos ilegales de coca incrementado en más de 10 veces la producción de droga, todos los dictadores del socialismo del siglo XXI sin excepción han sido extraordinariamente explícitos en acusaciones e insultos al presidente y al gobierno de los Estados Unidos, al punto que en la Asamblea General de la ONU de este año, Evo Morales acusó de genocidio al presidente Barack Obama y pidió enjuiciarlo por delitos de lesa humanidad; todos estos gobiernos han contribuido al crecimiento de la actividad del narcotráfico con destino a los Estados Unidos, Venezuela y Bolivia son consideradas narco estados, todos han abierto sus territorios a relaciones con Irán y se han proclamado abiertamente anti israelitas, todos se han sobre endeudado con China permitiéndole una extraordinaria presencia en la región.

La amenazas contra los Estados Unidos –entre otras- son el narcotráfico, el terrorismo, la migración descontrolada. Todas ellas tienen punto de origen o de apoyo en las dictaduras del socialismo del siglo XXI, que lideradas por la dictadura castrista han señalado reiteradamente como su enemigo a los Estados Unidos. La enemistad es obvia por el contraste evidente entre los principios de libertad, derechos humanos, democracia e institucionalidad en que se sustenta y que promueve Estados Unidos, frente a la opresión, la violación de los derechos humanos como política de estado, la destrucción de la democracia y de las instituciones republicanas para perpetuarse en el poder que ejecutan las cinco dictaduras de América Latina.

Éste es el problema fundamental que amenaza los intereses y la seguridad nacional de los Estados Unidos y ha sido apenas mencionado en la campaña electoral. No se trata de intervención estadounidense en los problemas de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua, es un asunto de defensa de valores universales. El presidente electo de los Estados Unidos debe saber que entre sus desafíos está el de la democracia en América Latina, cuya defensa coincide con los ideales e intereses fundamentales de su nación.

5 comentários:

Anônimo disse...

O problema do Brasil é a facção criminosa que governa desde o tempo, do golpe da republica, temos que rever isto com calma,se não vamos errar de novo,faz tempo que estas oligarquias vem enganando o povo basta.

Anônimo disse...

Acredito que Trump não esteja nem aí para a América Latina ou qualquer outro país que não seja os Estados Unidos da América. O que ele faz muito bem, afinal ele foi eleito presidente dos EUA e não presidente do mundo, como o tal Obama acredita ser. Por mais importante que os Estados Unidos sejam na sua condição de superpotência está na hora de um presidente americano parar de bancar o xerife do mundo e se intrometer em assuntos internos de outros países. Trump prometeu fazer a América grande novamente e isso significa a volta do nacionalismo. O que é ótimo, chega de hienas internacionais empurrando ideias destrutivas como fronteiras livres e multiculturalismo, ou mesmo este governo global imposto goela abaixo com a ONU e os 500 fóruns internacionais sobre alguma coisa tecendo milhares de resoluções visando acabar com a soberania de povos e nações.

Paulo disse...

O Brasil é que precisa dos EE.UU. e não o contrário. E depois da fala ridícula do Serra apavorado com uma possível eleição do Trump e com a ¨cobrança¨ de Temer quando Trump foi eleito com as conversas fiadas de Direitos Humanos, clima e outras bobagens progressistas, esquece. Ele não vai estar nem aí com a birosca do Brasil cheio de espertos. Ainda mais porque tem mercados mais interessantes para Trump e o Brasil vai vender de qualquer jeito as commodities que a América precisar. Falando nisto a Embraer esta a um passo de ser comprada pela Boeing...

Paulo disse...

Além disto vai que Trump vai se informar e recorda que em 1964 a América mandou um Porta Aviões para apoiar o contra golpe contra os comunistas dado pelos militares brasileiros e depois que os milicos devolveram o poder aos civis eles elegeram todos aqueles que os que os militares combateram para fazer suas leis e governá-los. Já pensou se Trump descobre também que o maior bandido que os país já teve e que é investigado de todas as formas com várias acusações (inclusive algumas de alta traição para os padrões americanos!) continua solto berrando contra as Instituições e se não for preso em tempo hábil tem grandes chances sim de voltar a ser presidente do país em 2018 eleito alegremente pelos ¨espertos brasileiros¨? E que os brasileiros hoje só estão (mais ou menos) indignados porque ficaram sem dim dim e não por causa da roubalheira, corrupção generalizada e imoralidade total em que o país se encontra?

Anônimo disse...

Dos quatro que aparecem na foto, um já está sentado no colo do capeta (Chávez) e Lula é hoje tão somente um morto asqueroso, fétido e insepulto.