sábado, 4 de fevereiro de 2017

A Europa e sua utopia da sociedade perfeita

A Europa criou o nazismo, o fascismo e o comunismo, essas desgraças do século XX. Agora quer eliminar o ódio por decreto, mergulhando novamente na utopia - desta vez, politicamente correta e contra a liberdade de expressão. Artigo do dinamarquês Flemming Rose, publicado no Instituto Cato:


Europa se mueve guiada por un sueño. Quiere erradicar el odio, un intenso sentimiento de aversión que todo ser humano ha experimentado alguna vez. La Unión Europea y sus instituciones parecen creer que si son capaces de crear un espacio público libre de odio y ofensa, alcanzarán la paz eterna. A mí esto me parece utópico, y sabemos por la historia que la primera víctima de cualquier utopía es la libertad. En este caso, la libertad de expresión. El derecho al odio es tan importante como el derecho al amor, siempre que no se exprese en forma de incitación directa a la violencia.

Es difícil negar la legitimidad del odio que sienten los padres cuyo hijo ha sufrido los abusos de un pedófilo. Lo mismo se puede decir de las víctimas de un crimen o de las personas a las que se ha humillado de alguna manera. El odio forma parte de la condición humana, nos guste o no. Esto no significa que no debamos denunciar el odio contra las minorías. Por supuesto que debemos hacerlo, pero la ley no es una herramienta eficaz para combatir las opiniones que animan la incitación al odio. Para hacerlo tenemos que hablar más, no menos.

La legislación europea contra la incitación al odio está legitimada por el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Naciones Unidas, adoptado en 1966. Sin embargo, poca gente sabe que democracias liberales como Suecia, Noruega, Holanda y Reino Unido votaron en contra del artículo que instaba a penalizar la incitación al odio. El artículo fue una iniciativa del bloque soviético. Eleanor Roosevelt, que presidía el Comité de Derechos Humanos de la ONU, advirtió de que podía ser utilizado por cualquier dictador para acallar las voces críticas. Eso fue exactamente lo que pasó. Aunque las leyes contra la incitación al odio se justifican como una manera de proteger a las minorías, han sido utilizadas para socavar los derechos de los grupos étnicos y religiosos minoritarios, así como para debilitar los movimientos a favor del cambio social en todo el mundo. Si algún día el político holandés Geert Wilders llega a tener mayoría en el Parlamento, puede que haga uso de la legislación actual para prohibir el Corán y discriminar a los musulmanes.

Normalmente, las leyes contra la incitación al odio sirven como medio para imponer las normas de determinado grupo al conjunto de la sociedad. Esto resulta particularmente problemático en una Europa cada vez más diversa, en la que la gente profesa diferentes creencias.

Lo que para uno es incitación al odio, para otro es poesía. Lo que para un cristiano es sagrado, a un musulmán puede parecerle una blasfemia.

En 2007, la Unión Europea adoptó un acuerdo marco que obligaba a los Estados miembros a promulgar leyes que declarasen delito la negación del Holocausto, así como otras variantes del discurso del odio que denigrasen a personas o colectivos o se mofasen de ellos. En la actualidad, estas leyes forman parte de los códigos de 13 de los 28 Estados miembros. En Europa del Este, la iniciativa ha desembocado en la proliferación de normas que penalizan la negación o la banalización de los crímenes del comunismo. Rusia, Ucrania, Ruanda y Bangladesh han utilizado la legislación de la Unión Europea que castiga la negación del Holocausto para justificar los ataques contra la libertad de expresión y de cátedra.

Un problema crucial de las leyes contra la incitación al odio es que no existe una definición clara de la misma. Esto deja margen a los poderes dispuestos a utilizar la ley para reprimir las opiniones y las expresiones que no sean de su agrado. En 2015, la comisaria europea de Justicia, Vera Jourova, declaró: “Si la libertad de expresión es una de las piedras angulares de una sociedad democrática, la incitación al odio es una flagrante violación de ese libertad. Se debe castigar severamente”. Un enfoque peligroso de la libertad de expresión, sobre todo si no hay consenso sobre el concepto de incitación al odio. De hecho, el derecho a la ofensa es parte integrante de la libertad de expresión. Nadie tiene derecho a no ser ofendido. La libertad de expresión solo tiene sentido si incluye el derecho a decirle a la gente lo que no le gusta, como dijo una vez George Orwell.

En el fondo del debate sobre la incitación al odio y los límites de la libertad de expresión en Europa se oculta una paradoja: los políticos europeos han acogido con los brazos abiertos la diversidad cultural, étnica y religiosa y se han congratulado de ella. Por otro lado, no han estado dispuestos a aceptar esa misma diversidad a la hora de expresarse. Insisten en que, cuanta más diversidad cultural y religiosa, menos diversidad de expresión necesitamos. Desde mi punto de vista, esto es ilógico. Si abrimos los brazos a la diversidad religiosa y cultural, tenemos que aceptar que esta conlleva la necesidad de más, no menos, libertad de expresión para manifestar nuestras diferencias y desacuerdos.

2 comentários:

O MESMO de SEMPRE disse...

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Mas foi e É exatamente a esquerda que se ALIMENTA do ÒDIO!

Desde o ÓDIO de classes fomentado pelo marxismo que pegou carona no ÓDIO POBRES Bonzinhos x RICOS ganânciosos do ocaso do Império Romano que descambou no FEUDALISMO que ainda impera como sonho EXATAMENTE NA EUROPA:

O real sonho é de uma SOCIEDADE ESTÁTICA com uma NOBREZA "protegendo" os SERVOS. Essa é a EUROPA. A mesma que diante das idéias liberais optou por inventar o marxismo, para o qual jamais faltou recursos econômicos para sua propaganda.
É bom lembrear que a tal BURGUIESIA, contra a qual Marx fomentou o ÓDIO de CLASSES surgiu dos PÁRIAS da SOCIEDADE FEUDAL. Eram os habitantes dos BURGOS (seria como favelas atualmente) que inicialmente nem mesmo podiam frequentar as igrejas. Esses EXCLUIDOS da sociedade FEUDAL BOAZINHA e HIERARQUIZADA habitavam "comunidades" porque eram tidos como párias e ao se dedicarem ao trabalho, fazendo os piores serviços e sendo efetivamente discriminados pelo CLERO e NOBREZA, conseguiram prosperar.

EIS AÍ ALGO QUE NINGUÉM PÁRA PARA REFLETIR A RESPEITO.

Agora é a ESQUERDA que fomenta o ÓDIO não mais apenas de assalariados x empreagdores, mas adicionou vários outros ódios para dividir as populações em sua estratégia de SUN TZU: DIVIDIR PARA DOMINAR.

Temos ÓDIOS FOMENTADOS PELA ESQUERDA:

- POBRES X RICOS (desde que Ricos que não sejam da hierarquia estatal ou artistas. Pois estes podem ser ricos)

- EMPREGADOS X PATRÕES
- ÓDIO de SEXOS ou MULHER X HOMEM
- GAYS X HETEROS
- ÓDIO de RAÇAS ou NEGROS X BRANCOS
- ÓDIO de POVOS ou o ANTIAMERICANISMO (ódio aos americanos EUA)
- FEIOS X BELOS
- FRACOS X FORTES
- e mais tantos ÓDIOS PUDEREM INVENTAR com o ARTFICIO de INVENTAR INIMIGOS para CONQUISTAR AMIGOS.

Enfim, falar a verdade é coisa feia. Bonito é fingir que se acredita que estes recalcados e MANÍACOS querem mesmo acabar com o ódio por decreto. NÃO QUEREM ACABAR, QUEREM FOEMENTAR!!!

O MESMO de SEMPRE disse...

EIS um debate democrátio transcrito do Blasfemias


https://blasfemias.net/2017/02/05/duelo-de-ideias/


Duelo de ideias
5 Fevereiro, 2017
by vitorcunha

O novo programa de debate, “Duelo de Ideias”, criou grandes expectativas. Finalmente, um programa de debate onde diferentes pontos de vista seriam apresentados e debatidos perante total independência do moderador, que se limitaria a avaliar se as questões levantadas eram respondidas dentro das regras da educação e elevação necessárias ao debate.

No primeiro episódio, um debate entre Judas Massa, advogado freelancer e deputado independente pelo Partido Socialista, e Bernardo Sottomayor Sepúlveda, o IVº, jovem agricultor, presidente da associação de reformados da função pública e deputado eleito pelas listas do distrito de Cascais do CDS-PP.

– O governo está numa senda de irresponsabilidade, colocando em risco o financiamento futuro da república… – inicia Bernardo.
– Irresponsável és tu, ó totó.
– …não é preciso descer o nível…
– De pirocas descidas percebes tu, ó betinho!
– …eu vim para debater…
– Vieste foi para levar nos cornos, ó camelo!
– Acho isto inaceitável…
– Sotôr Sottomayor, o senhor foi convidado para debater, é importante que não se perca com divagações acessórias ao debate – relembra o moderador.
– Embrulha, chulo – recomeça Judas.
– Isto não é um debate! – desabafa Bernardo, sentindo a primeira gota de suor a manchar a camisa sugerida pelo seu alfaiate em Saville Row.
– Doutor Sottomayor, tem que debater! – insiste o moderador.
– Anda lá, ó coninhas. Debate, ó boi! – grita Judas, mantendo a animação que um bom debate induz aos seus intervenientes.
– Eu vou-me embora! – exaspera Bernardo.
– Vais o quê? Anda lá, luta como um homem, ó merdas! Estamos aqui para debater, ó fascista cara de cu.

Bernardo levanta-se para abandonar o estúdio, Judas atira-lhe com a cadeira, que o deixa prostrado e com a cabeça a sangrar.

– O que tem a dizer a este argumento do professor doutor Judas Massa, doutor Sottomayor? – continua o moderador, habituado a estas pequenas picardias entre pessoas que debatem apaixonadamente a actualidade.
– Anda lá, levanta-te, ó puta dos mercados – incentiva Judas, para que Bernardo encontre uma argumentação à altura da estrita verdade ideológica com que foi confrontado.

Bernardo começa a levantar-se, se bem que cambaleante e com medo genuíno de levar mais porrada, eis que se vê o pé de Judas, o que, ao acertar na face de Bernardo, lhe faz voar dois dentes por entre uma pulverização sanguínea bastante espectacular.

– Responde, azeiteiro de merda! Estamos a debater! Levanta-te!

Bernardo tenta sair do estúdio rastejando. O moderador levanta-se e aponta-lhe a arma:

– Doutor Sottomayor, estamos aqui para debater, com respeito e elevação, tratando o oponente como adversário, não como inimigo. O sotôr está subverter as regras do debate personalizando simples argumentos políticos como se de ataques pessoais se tratassem.
– Pois estás, ó boi! Levanta-te.

Bernardo grita, um misto de desespero, pânico e compreensão de que não sairia do estúdio com vida.

– Ele não quer debater, é uma besta, um fascista – afirma Judas, entristecido por um debate com oponente sem argumentos para respostas adequadas.
– Devo disparar sobre ele? – pergunta o moderador.
– Acho que é melhor ser eu. O moderador deve ser isento.
– Não creio que os telespectadores considerassem falta de isenção da minha parte se disparasse sobre um convidado tão patético e obviamente opressor.
– É um fascista! É um Trump! Nazi de trampa!

Judas pega na arma, dirige-se para o rastejante Bernardo e, sem esperar por mais respostas, dispara um argumento certeiro na nuca do oponente, que imediatamente assume uma postura de quem não tem condições intelectuais para rebater o argumento apresentado.

– E é tudo por hoje. Não perca para a semana mais um debate entre a esquerda e a direita portuguesa. Bom fim de semana – despede-se o moderador.

O programa é um sucesso, motivando cópia do modelo de debate pelas restantes estações de televisão.