quarta-feira, 26 de abril de 2017

Portugal e Alemanha, a grande esperança dos socialistas europeus.

Schulz: de olho no cargo de Merkel.
O continente que criou o comunismo, o nazismo e o fascismo continua acreditando em ideias socialistas, ainda que numa versão mais social-democrática. Agora, a menina dos olhos dos socialistas europeus é Portugal e Alemanha. Veja as razões no jornal espanhol Teinteressa (obrigado a André Azevedo Alves pela dica):


Son horas bajas para los partidos socialistas del viejo continente. Jibarizados hasta porcentajes de voto de un dígito, han quedado eliminados en las presidenciales francesas y en las legislativas holandesas; en España están divididos, y han sido incapaces de desalojar al Partido Popular más débil en años, acosado por la corrupción; los laboristas del británico Jeremy Corbin están a años luz de los conservadores en las encuestas; la desaparición del PASOK en Grecia ha dado lugar a un verbo que aterra en el partido de la rosa, la “pasokización”.

En este panorama, los militantes socialistas aguardan con ansia cualquier empuje, algo de alegría electoral que aleje el fantasma del cataclismo de un partido, una internacional centenaria.

La esperanza se pone ahora en países como Portugal, donde el gobierno del PS con el apoyo de los partidos de izquierdas están consiguiendo una enorme aprobación en las encuestas; o en Alemania, donde Martin Shulz ha conseguido dar un vuelco a los sondeos y acercarse a los demócrata-cristianos de Angela Merkel.

Gobiernan en 16 de los 28 países de la UE

No todo es oscuro. De hecho, gobiernan en solitario en nueve de los 28 países de la Unión Europa, ocho cuando pierdan Francia en unos días: Italia (en realidad una coalición electoral de partidos diversos), Suecia, Portugal, Austria, República Checa, Croacia, Eslovaquia o Rumanía.

En coalición, forman parte de otros seis ejecutivos: Alemania, Holanda (aún se negocia el nuevo Gobierno), Finlandia, Irlanda, Lituania y Luxemburgo.

“Desde que tengo uso de razón se está hablando de la crisis de la socialdemocracia”, explica a Teinteresa.es el eurodiputado socialista Jonás Fernández. “Pero esto ya ha pasado: a principios de los noventa se decía lo mismo, y se publicaban libros sobre el tema. Pero llegó una ola socialista, y a mediados de la década se conquistaron los gobiernos de todos los grandes países europeos, como Francia, Alemania, Reino Unido o España”.

Los analistas consultados reconocen que los partidos socialistas tienen problemas, pero aseguran que el voto progresita sigue siendo fuerte. Así es para Carlos Carnero, ex eurodiputado socialista y director de la Fundación Alternativas. En el fondo, nos dice, el vencedor de la primera vuelta de las presidenciales francesas, Emmanuel Macron (ex ministro de Francois Hollande y ex militante del partido) es un candidato socialista de facto. “Si Macron gobierna en Francia, Italia sigue en manos del centro izquierda y en Alemania tenemos un gobierno con los socialistas, estamos hablando de tres países centrales con ejecutivos progresistas”.

Portugal, el modelo del giro a la izquierda

El PSOE español se está desangrando, herido por el surgimiento de Podemos, que le ha robado casi la mitad de los votos. Desde el golpe en Ferraz que depuso al entonces Secretario General, Pedro Sánchez, el partido busca su futuro, en una dicotomía clara: ¿ha de girar a la izquierda, como propone Sánchez, y coaligarse de una u otra forma con Podemos? ¿O ha de mantenerse en el centro izquierda, como opción trasversal, como ofrece Susana Díaz?

Es en este contexto en el que los datos de las encuestas para el Partido Socialista portugués adquieren su relevancia. Tiene una intención de voto del 42%, según Aximage. Son diez puntos más que a su llegada al poder. Es decir, es un caso inverso al habitual: el Gobierno no le desgasta, sino que le fortalece.

“Contrariamente a las expectativas iniciales, el Gobierno del Partido Socialista, con apoyo parlamentario del Partido Comunista y del Bloque de Izquierda, se ha revelado como políticamente estable y tiene una gran aceptación entre el electorado en este momento”, explica André Azevedo Alves, profesor del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Católica Portuguesa. “En ese sentido, en medio de la difícil situación de los partidos tradicionales del centro izquierda en Francia, Reino Unido o España, Portugal es, de hecho, uno de los pocos lugares de esperanza para los socialistas europeos”.

Por supuesto, hay matices. Para empezar, el Ejecutivo luso tiene una fuerte impronta de su primer ministro, António Costa, y sus conocidas dotes pragmáticas y negociadoras. Pero mantiene unos niveles altos de aprobación a pesar de que la situación económica sigue siendo problemática, con recortes drásticos en inversión, déficit alto y menor crecimiento que países como España.
Shulz, ¿el próximo empujón o el próximo gran pinchazo?

Cuando Martin Shulz presentó su candidatura oficialmente en Berlín, las encuestas pronosticaban un empate técnico en su carrera contra Angela Merkel para las elecciones del próximo 24 de septiembre. El subidón dentro del Partido Socialdemócrata fue épico: unos meses antes de que el ex presidente del Parlamento Europeo confirmara su candidatura, La CDU sacaba a los socialdemócratas en las encuestas nada menos que 18 puntos.

En las últimas encuestas, Shulz se sitúa a unos siete puntos de la actual canciller. Paga una importante derrota en las elecciones regionales de Saarland. Nada está decidido, pero parece que parte con desventaja. “Martin Shulz tiene muchas posibilidades. Si gana, obviamente repetirá gran coalición con los demócrata cristianos, y viceversa”, aventura Carnero. “Las opciones a la izquierda de Shulz, como los verdes o los poscomunistas, no parecen factibles”.

Fuerte aún en Bruselas

Los tres analistas apuntan a una crisis de los partidos socialistas, más que al socialismo o las ideas socialistas en sí.

La muestra está en el Partido Socialista Europeo, que sigue siendo el segundo partido del Parlamento de la Unión Europea, con 189 diputados. Está por detrás de los 217 conservadores (Partido Popular Europeo), pero bien por encima de ALDE, que agrupa a los liberales, con 68, o de los euroescépticos del CRE, con 74.

“Con todo ello es verdad que los partidos socialistas tienen una situación bastante complicada, entre otras cosas por los cambios que está habiendo en la demografía”, arguye Fernández. “La crisis de la socialdemocracia existe, pero no es ni mayor ni menor que la de la democracia liberal en su conjunto: todos los nuevos movimientos que surgen cuestionan ambas”.

2 comentários:

Paulo disse...

A Alemanha parece que adora levar no fiofó também. Incrível como é que arrumam histórias para depois se darem mal. E olha que é um povo desenvolvido...

Anônimo disse...

Todos estao desencantados com os socialismo e o comunismo por terem uns lindos discursos - para não dizer que são bons encenadores, atores de gabarito - mas a prática tem sido bem diferente do que apregoam!
Assim, onde têm metido suas patas como governantes só geram muita destruição e miseria por erem eximios saqueadores da nação!
Não passam de grupos de mafiosos, interessados apenas em fortalecer o caixa da Organização Criminosa do Bando, nada se diferindo de quadrilhas organizadas!